Leandromo
08 abril 2011
"L'Atalante", de Jean Vigo
Film de 1934, de esos con leyenda detrás. El director murió apenas terminar de filmar, por lo que el montaje lo hicieron otros, con las consiguientes luchas, recortes, censuras, etc.
La versión que circula en DVD está curada por especialistas y descendientes de Vigo. Completa y bella, se trata de una hermosa obra artística. Toda la escena inicial es inolvidable, y, aunque no entendemos muy bien lo que ocurre (ya nos lo dirán), las tomas de la novia y su entrada al barco "L'Atalante" son bellísimas.
El argumento es más bien conservador: una pareja de recién casados, del interior, navegan hacia París. Allí ella queda deslumbrada, sobretodo con un alegre saltimbanqui multiinstrumentista. La novia se va del barco a buscar a este muchacho, pero... ¿cómo creen que termina?
No importa, el film es hermoso, y hay un personaje impactante, el del Tío Jules. No hay que perderse a este hombre, temperamental, gracioso, temible, que finalmente completa una actuación paternal.
Me gustó mucho, y tiene 5 Leandros (sobre 5).
24 marzo 2011
La Era Rock - Jordi Sierra i Fabra
Un tomo impresionante. Enciclopedia llena de data y de autores y canciones para googlear. Por momentos cansan los listados, y uno echa de menos un poco más de desarrollo de movimientos claves del rock, por ejemplo, el punk.
Un poco centrado en la música española (nada hay allí que valga la pena), se podrían sacar tranquilamente todos los párrafos sobre músicos que contribuyeron a arruinar la reputación del rock, como Christofer Cross o Paul Anka.
Con tres inserts de fotos, hay menciones que atrasan y destiñen una obra que podría haber sido un poquitín más específica y jugada. Nada tiene que hacer Eminem aquí, por ejemplo, pero seguramente estaba de moda cuando el libro se editó (2004), y siempre es difícil en la cresta de la ola darse cuenta de que eso que nos ponen hasta en la sopa es la mismísima mierda.
29 marzo 2010
Vos también sos un fantasma
Claro, dirás
te ves en el espejo, y pensarás
ahí estoy yo, y te tocás
Claro, susurrarás
no estás en el más allá, te alegrarás
pero tenés que mirar mejor
fijáte bien
Si el que está a tu lado es un fantasma
vos también lo sos
Si el que está a tu lado no lo duda
por qué lo dudás vos
sip, escrita por mí...
te ves en el espejo, y pensarás
ahí estoy yo, y te tocás
Claro, susurrarás
no estás en el más allá, te alegrarás
pero tenés que mirar mejor
fijáte bien
Si el que está a tu lado es un fantasma
vos también lo sos
Si el que está a tu lado no lo duda
por qué lo dudás vos
sip, escrita por mí...
18 enero 2010
Estoy contenido.
Contenido, o he crecido, o he acallado las voces de aquí dentro.
Acallado suena a coherción.
No siento que haya sido así, aunque es verdad que así fue.
Y la coherción intenta que yo sea mejor.
Pero no soy mejor, nunca uno es mejor cuando se lo propone.
Las cosas salen o no.
Y me salió ser padre. De dos, uno vino un poco grande.
Como si lo hubiera parido yo en su preadolescencia.
Ah, si yo contara mis sueños...
Los que tuve, los que tenía, los que tengo.
También puedo contar los que tendré, pero eso no lo menciono.
Suelo entender que a nadie le importa nada de lo que diga.
Aunque eso habla de mí, creo.
La importanciez está en el centro de mi existencia.
A lo mejor a nadie le importaba nada de mí.
Y me lo creí, y crecí así, y seguí creciendo y creyendo.
Y uno se construye con los relatos de los demás.
Y uno es los relatos de los demás,
lo que los demás vuelcan en uno.
Aunque, por supuesto, no le concedamos importancia.
Porque hay que dejar el pasado, dicen,
y se organizan reuniones con sombras de aquel pasado remoto.
Sombras que se vuelven reales, creo.
No tengo demasiada conciencia de lo que es real,
porque lo estoy creando yo con cada mirada.
Y mi mirada dice que mi hijo es real.
Y mi sentimiento dice que mi hijo es importante.
Y que eso es la vida, como un dejarse ir en otro.
Leandro Montaña - 18/01/2010
Contenido, o he crecido, o he acallado las voces de aquí dentro.
Acallado suena a coherción.
No siento que haya sido así, aunque es verdad que así fue.
Y la coherción intenta que yo sea mejor.
Pero no soy mejor, nunca uno es mejor cuando se lo propone.
Las cosas salen o no.
Y me salió ser padre. De dos, uno vino un poco grande.
Como si lo hubiera parido yo en su preadolescencia.
Ah, si yo contara mis sueños...
Los que tuve, los que tenía, los que tengo.
También puedo contar los que tendré, pero eso no lo menciono.
Suelo entender que a nadie le importa nada de lo que diga.
Aunque eso habla de mí, creo.
La importanciez está en el centro de mi existencia.
A lo mejor a nadie le importaba nada de mí.
Y me lo creí, y crecí así, y seguí creciendo y creyendo.
Y uno se construye con los relatos de los demás.
Y uno es los relatos de los demás,
lo que los demás vuelcan en uno.
Aunque, por supuesto, no le concedamos importancia.
Porque hay que dejar el pasado, dicen,
y se organizan reuniones con sombras de aquel pasado remoto.
Sombras que se vuelven reales, creo.
No tengo demasiada conciencia de lo que es real,
porque lo estoy creando yo con cada mirada.
Y mi mirada dice que mi hijo es real.
Y mi sentimiento dice que mi hijo es importante.
Y que eso es la vida, como un dejarse ir en otro.
Leandro Montaña - 18/01/2010
20 abril 2009
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